MES DE MAYO · DESCUENTOS EN KITS, TABLAS Y PINCELES · DESCÚBRELOS
Virgen de Vladimir

¿Qué es un icono?

Hablemos claro sobre el icono bizantino.

Vamos a hablar del ICONO, en mayúsculas. Vamos a dejar atrás nuestro imaginario, que nos muestra como icono cualquier imagen religiosa o reproducción de esta.

La palabra icono, sí, proviene del griego eikon y sí, significa imagen, pero cuando nos referimos a un icono tradicional no estamos hablando de cualquier imagen, estamos nombrando un objeto en concreto y no sólo el rostro de Cristo que podamos ver en él. Sor María Donadeo describe el icono como una pintura portátil, sagrada, hecha sobre madera, con una técnica especial y de acuerdo a una tradición. A partir de aquí podemos decir que los frescos, los mosaicos, los pirograbados, las láminas impresas… que la gran parte de pintura religiosa actual no se trata de propiamente dicho: iconos.

Icono Virgen

Pero, ¿sólo la técnica hace al icono?

No, el icono tiene una dimensión catequética, una dimensión dogmática, litúrgica, orante, y como no, pictórica técnica. Se han pintado muchos iconos en academias de arte por el simple hecho de aprender la técnica y a mi parecer, esas obras, carecen de algunas de las dimensiones arriba nombradas, y aunque puedan parecer un icono, han perdido una parte importante de la espiritualidad que carga el propio objeto.

¿Qué ha de tener un icono para serlo?

El icono ha de ser pintado en oración, han de utilizarse materiales dignos, pues hay una sacralización de la naturaleza, un servicio y un signo en ella. Ha de realizarse con la técnica tradicional, seguir las líneas de los antiguos iconógrafos hace de nosotros el pincel en las manos de Dios. La técnica tradicional a base de veladuras hace que el icono se vea con una luz y vida que no es igualable por productos modernos.

Espiritualidad del icono

No ha de servir como objeto de decoración. Es importante buscar un lugar especial en el hogar para los iconos y no acumularlos de cualquier manera en las iglesias. Se trata de un objeto de culto, como las escrituras y la cruz, que puede ser venerado.

Para la Iglesia Oriental esto está mucho más interiorizado. El icono es una presencia, el monje A. Franquesa lo explica llamándolo “anámnesis”, que nos hace entrar en contacto con la persona recordada, una memoria eficaz, que produce de algún modo la presencia de aquel que es recordado.

La esencia del icono se trata de que de él participan tres: El iconógrafo que escribe el icono, lo que le lleva a la intimidad y oración con los santos, la Virgen y Dios. Al ocultarse por la tradición deja que sea el Espíritu Santo quién también participe y le guíe. Y por último el fiel, que se acera con humildad y en oración para darle sentido, para hacer de este objeto algo vivo y presente en su vida.

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Trazos Vivos

Material para pintar iconos bizantinos

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